El origen del género Lycopersicon se localiza en
la región andina que se extiende desde el sur de
Colombia al norte de Chile, pero parece que fue
en México donde se domesticó, quizá porque
crecería como mala hierba entre los huertos.
Durante el siglo XVI se consumían en México
tomates de distintas formas y tamaños e incluso
rojos y amarillos, pero por entonces ya habían
sido traídos a España y servían como alimento en
España e Italia. En otros países europeos solo
se utilizaban en farmacia y así se mantuvieron
en Alemania hasta comienzos del siglo XIX. Los
españoles y portugueses difundieron el tomate a
Oriente Medio y África, y de allí a otros países
asiáticos, y de Europa también se difundió a
Estados Unidos y Canadá.
-Planta: perenne de porte arbustivo que se
cultiva como anual. Puede desarrollarse de
forma rastrera, semierecta o erecta. Existen
variedades de crecimiento limitado
(determinadas) y otras de crecimiento
ilimitado (indeterminadas).
-Sistema radicular: raíz principal (corta y
débil), raíces secundarias (numerosas y
potentes) y raíces adventicias. Seccionando
transversalmente la raíz principal y de
fuera hacia dentro encontramos: epidermis,
donde se ubican los pelos absorbentes
especializados en tomar agua y nutrientes,
cortex y cilindro central, donde se sitúa el
xilema (conjunto de vasos especializados en
el transporte de los nutrientes).
-Tallo principal: eje con un grosor que
oscila entre 2-4 cm en su base, sobre el que
se van desarrollando hojas, tallos
secundarios (ramificación simpoidal) e
inflorescencias. Su estructura, de fuera
hacia dentro, consta de: epidermis, de la
que parten hacia el exterior los pelos
glandulares, corteza o cortex, cuyas células
más externas son fotosintéticas y las más
internas son colenquimáticas, cilindro
vascular y tejido medular. En la parte
distal se encuentra el meristemo apical,
donde se inician los nuevos primordios
foliares y florales.
-Hoja: compuesta e imparipinnada, con
foliolos peciolados, lobulados y con borde
dentado, en número de 7 a 9 y recubiertos de
pelos glandulares. Las hojas se disponen de
forma alternativa sobre el tallo. El
mesófilo o tejido parenquimático está
recubierto por una epidermis superior e
inferior, ambas sin cloroplastos. La
epidermis inferior presenta un alto número
de estomas. Dentro del parénquima, la zona
superior o zona en empalizada, es rica en
cloroplastos. Los haces vasculares son
prominentes, sobre todo en el envés, y
constan de un nervio principal.
-Flor: es perfecta, regular e hipogina y
consta de 5 o más sépalos, de igual número
de pétalos de color amarillo y dispuestos de
forma helicoidal a intervalos de 135º, de
igual número de estambres soldados que se
alternan con los pétalos y forman un cono
estaminal que envuelve al gineceo, y de un
ovario bi o plurilocular. Las flores se
agrupan en inflorescencias de tipo racemoso
(dicasio), generalmente en número de 3 a 10
en variedades comerciales de tomate calibre
M y G; es frecuente que el eje principal de
la inflorescencia se ramifique por debajo de
la primera flor formada dando lugar a una
inflorescencia compuesta, de forma que se
han descrito algunas con más de 300 flores.
La primera flor se forma en la yema apical y
las demás se disponen lateralmente por
debajo de la primera, alrededor del eje
principal. La flor se une al eje floral por
medio de un pedicelo articulado que contiene
la zona de abscisión, que se distingue por
un engrosamiento con un pequeño surco
originado por una reducción del espesor del
cortex. Las inflorescencias se desarrollan
cada 2-3 hojas en las axilas.
-Fruto: baya bi o plurilocular que puede
alcanzar un peso que oscila entre unos pocos
miligramos y 600 gramos. Está constituido
por el pericarpo, el tejido placentario y
las semillas. El fruto puede recolectarse
separándolo por la zona de abscisión del
pedicelo, como ocurre en las variedades
industriales, en las que es indeseable la
presencia de parte del pecíolo, o bien puede
separase por la zona peduncular de unión al
fruto.
Importancia Económica y Distribución
Geográfica
El tomate es la hortaliza más difundida en
todo el mundo y la de mayor valor económico.
Su demanda aumenta continuamente y con ella
su cultivo, producción y comercio. El
incremento anual de la producción en los
últimos años se debe principalmente al
aumento en el rendimiento y en menor
proporción al aumento de la superficie
cultivada.
El tomate en fresco se consume
principalmente en ensaladas, cocido o frito.
En mucha menor escala se utiliza como
encurtido.
Requerimientos Edafoclimáticos
El manejo racional de los factores
climáticos de forma conjunta es fundamental
para el funcionamiento adecuado del cultivo,
ya que todos se encuentran estrechamente
relacionados y la actuación sobre uno de
estos incide sobre el resto.
-Temperatura: es menos exigente en
temperatura que la berenjena y el pimiento.
La temperatura óptima de desarrollo oscila
entre 20 y 30ºC durante el día y entre 1 y
17ºC durante la noche; temperaturas
superiores a los 30-35ºC afectan a la
fructificación, por mal desarrollo de óvulos
y al desarrollo de la planta en general y
del sistema radicular en particular.
Temperaturas inferiores a 12-15ºC también
originan problemas en el desarrollo de la
planta.
A temperaturas superiores a 25ºC e
inferiores a 12ºC la fecundación es
defectuosa o nula.
La maduración del fruto está muy influida
por la temperatura en lo referente tanto a
la precocidad como a la coloración, de forma
que valores cercanos a los 10ºC así como
superiores a los 30ºC originan tonalidades
amarillentas.
No obstante, los valores de temperatura
descritos son meramente indicativos,
debiendo tener en cuenta las interacciones
de la temperatura con el resto de los
parámetros climáticos.
-Humedad: la humedad relativa óptima
oscila entre un 60% y un 80%. Humedades
relativas muy elevadas favorecen el
desarrollo de enfermedades aéreas y el
agrietamiento del fruto y dificultan la
fecundación, debido a que el polen se
compacta, abortando parte de las flores. El
rajado del fruto igualmente puede tener su
origen en un exceso de humedad edáfica o
riego abundante tras un período de estrés
hídrico. También una humedad relativa baja
dificulta la fijación del polen al estigma
de la flor.
-Luminosidad: valores reducidos de
luminosidad pueden incidir de forma negativa
sobre los procesos de la floración,
fecundación así como el desarrollo
vegetativo de la planta.
En los momentos críticos durante el período
vegetativo resulta crucial la interrelación
existente entre la temperatura diurna y
nocturna y la luminosidad.
-Suelo: la planta de tomate no es muy
exigente en cuanto a suelos, excepto en lo
que se refiere al drenaje, aunque prefiere
suelos sueltos de textura silíceo-arcillosa
y ricos en materia orgánica. No obstante se
desarrolla perfectamente en suelos
arcillosos enarenados.
En cuanto al pH, los suelos pueden ser desde
ligeramente ácidos hasta ligeramente
alcalinos cuando están enarenados. Es la
especie cultivada en invernadero que mejor
tolera las condiciones de salinidad tanto
del suelo como del agua de riego.
-Fertilización carbónica: la
aportación de CO2 permite compensar el
consumo de las plantas y garantiza el
mantenimiento de una concentración superior
a la media en la atmósfera del invernadero;
así la fotosíntesis se estimula y se acelera
el crecimiento de las plantas.
Para valorar las necesidades de CO2 de los
cultivos en invernadero necesitamos
realizar, en los diversos periodos del año,
un balance de las pérdidas derivadas de la
absorción por parte de las plantas, de las
renovaciones de aire hechas en el
invernadero y las aportaciones
proporcionadas por el suelo a la atmósfera
del mismo.
Del enriquecimiento en CO2 del invernadero
depende la calidad, la productividad y la
precocidad de los cultivos. Hay que tener
presente que un exceso de CO2 produce daños
debidos al cierre de los estomas, que cesan
la fotosíntesis y pueden originar
quemaduras.
Los aparatos más utilizados en la
fertilización carbónica son los quemadores
de gas propano y los de distribución de CO2.
En el cultivo del tomate las cantidades
óptimas de CO2 son de 700-800 ppm. En cuanto
a los rendimientos netos dan incrementos del
15-25% en función del tipo de invernadero,
el sistema de control climático, etc.
Material Vegetal
Principales criterios de elección:
Características de la variedad comercial:
vigor de la planta, características del
fruto, resistencias a enfermedades.
-Mercado de destino.
-Estructura de invernadero.
-Suelo.
-Clima.
-Calidad del agua de riego.
Principales tipos de tomate comercializados:
Tipo Beef. Plantas vigorosas hasta el
6º-7º ramillete, a partir del cual pierde
bastante vigor coincidiendo con el engorde
de los primeros ramilletes. Frutos de gran
tamaño y poca consistencia. Producción
precoz y agrupada. Cierre pistilar
irregular. Mercados más importantes: mercado
interior y mercado exterior (Estados
Unidos).
Tipo Marmande. Plantas poco vigorosas
que emiten de 4 a 6 ramilletes
aprovechables. El fruto se caracteriza por
su buen sabor y su forma acostillada,
achatada y multilocular, que puede variar en
función de la época de cultivo.
Tipo Vemone. Plantas finas y de hoja
estrecha, de porte indeterminado y marco de
plantación muy denso. Frutos de calibre G
que presentan un elevado grado de acidez y
azúcar, inducido por el agricultor al
someterlo a estrés hídrico. Su recolección
se realiza en verde pintón marcando bien los
hombros. Son variedades con pocas
resistencias a enfermedades que se cultivan
con gran éxito en Cerdeña (Italia).
Tipo Moneymaker. Plantas de porte
generalmente indeterminado. Frutos de
calibres M y MM, lisos, redondos y con buena
formación en ramillete.
Tipo Cocktail. Plantas muy finas de
crecimiento indeterminado. Frutos de peso
comprendido entre 30 y 50 gramos, redondos,
generalmente con 2 lóculos, sensibles al
rajado y usados principalmente como adorno
de platos. También existen frutos aperados
que presentan las características de un
tomate de industria debido a su
consistencia, contenido en sólidos solubles
y acidez, aunque su consumo se realiza
principalmente en fresco. Debe suprimirse la
aplicación de fungicidas que manchen el
fruto para impedir su depreciación
comercial.
Tipo Cereza (Cherry). Plantas
vigorosas de crecimiento indeterminado.
Frutos de pequeño tamaño y de piel fina con
tendencia al rajado, que se agrupan en
ramilletes de 15 a más de 50 frutos. Sabor
dulce y agradable. Existen cultivares que
presentan frutos rojos y amarillos. El
objetivo de este producto es tener una
producción que complete el ciclo anual con
cantidades homogéneas. En cualquier caso se
persigue un tomate resistente a virosis y al
rajado, ya que es muy sensible a los cambios
bruscos de temperatura.
Tipo Larga Vida. Tipo
mayoritariamente cultivado en la provincia
de Almería. La introducción de los genes Nor
y Rin es la responsable de su larga vida,
confiriéndole mayor consistencia y gran
conservación de los frutos de cara a su
comercialización, en detrimento del sabor.
Generalmente se buscan frutos de calibres G,
M o MM de superficie lisa y coloración
uniforme anaranjada o roja.
Tipo Liso. Variedades cultivadas para
mercado interior e Italia comercializadas en
pintón y de menor vigor que las de tipo
Larga vida.
Tipo Ramillete. Cada vez más presente
en los mercados, resulta difícil definir que
tipo de tomate es ideal para ramillete,
aunque generalmente se buscan las siguientes
características: frutos de calibre M, de
color rojo vivo, insertos en ramilletes en
forma de raspa de pescado, etc.
Particularidades del Cultivo
Marco de Plantación
El marco de plantación se establece en
función del porte de la planta, que a su vez
dependerá de la variedad comercial
cultivada. El más frecuentemente empleado es
de 1,5 metros entre líneas y 0,5 metros
entre plantas, aunque cuando se trata de
plantas de porte medio es común aumentar la
densidad de plantación a 2 plantas por metro
cuadrado con marcos de 1 m x 0,5 m. Cuando
se tutoran las plantas con perchas las
líneas deben ser “pareadas” para poder pasar
las plantas de una línea a otra formando una
cadena sin fin, dejando pasillos amplios
para la bajada de perchas (aproximadamente
de 1,3 m) y una distancia entre líneas
conjuntas de unos 70 cm.
Poda de Formación
Es una práctica imprescindible para las
variedades de crecimiento indeterminado. Se
realiza a los 15-20 días del trasplante con
la aparición de los primeros tallos
laterales, que serán eliminados, al igual
que las hojas más viejas, mejorando así la
aireación del cuello y facilitando la
realización del aporcado. Así mismo se
determinará el número de brazos (tallos) a
dejar por planta. Son frecuentes las podas a
1 o 2 brazos, aunque en tomates de tipo
Cherry suelen dejarse 3 y hasta 4 tallos.
Aporcado y Rehundido
Práctica que se realiza en suelos enarenados
tras la poda de formación, con el fin de
favorecer la formación de un mayor número de
raíces, y que consiste en cubrir la parte
inferior de la planta con arena. El
rehundido es una variante del aporcado que
se lleva a cabo doblando la planta, tras
haber sido ligeramente rascada, hasta que
entre en contacto con la tierra, cubriéndola
ligeramente con arena, dejando fuera la yema
terminal y un par de hojas.
Tutorado
Es una práctica imprescindible para mantener
la planta erguida y evitar que las hojas y
sobre todo los frutos toquen el suelo,
mejorando así la aireación general de la
planta y favoreciendo el aprovechamiento de
la radiación y la realización de las labores
culturales (destallado, recolección, etc.).
Todo ello repercutirá en la producción
final, calidad del fruto y control de las
enfermedades.
La sujeción suele realizarse con hilo de
polipropileno (rafia) sujeto de una extremo
a la zona basal de la planta (liado, anudado
o sujeto mediante anillas) y de otro a un
alambre situado a determinada altura por
encima de la planta (1,8-2,4 m sobre el
suelo). Conforme la planta va creciendo se
va liando o sujetando al hilo tutor mediante
anillas, hasta que la planta alcance el
alambre. A partir de este momento existen
tres opciones:
-Bajar la planta descolgando el hilo, lo
cual conlleva un coste adicional en mano de
obra. Este sistema está empezando a
introducirse con la utilización de un
mecanismo de sujeción denominado “holandés”
o “de perchas”, que consiste en colocar las
perchas con hilo enrollado alrededor de
ellas para ir dejándolo caer conforme la
planta va creciendo, sujetándola al hilo
mediante clips. De esta forma la planta
siempre se desarrolla hacia arriba,
recibiendo el máximo de luminosidad, por lo
que incide en una mejora de la calidad del
fruto y un incremento de la producción.
-Dejar que la planta crezca cayendo por
propia gravedad.
-Dejar que la planta vaya creciendo
horizontalmente sobre los alambres del
emparrillado.
Destellado
Consiste en la eliminación de brotes
axilares para mejorar el desarrollo del
tallo principal. Debe realizarse con la
mayor frecuencia posible (semanalmente en
verano-otoño y cada 10-15 días en invierno)
para evitar la pérdida de biomasa
fotosintéticamente activa y la realización
de heridas. Los cortes deben ser limpios
para evitar la posible entrada de
enfermedades. En épocas de riesgo es
aconsejable realizar un tratamiento
fitosanitario con algún
fungicida-bactericida cicatrizante, como
pueden ser los derivados del cobre.
Deshojado
Es recomendable tanto en las hojas
senescentes, con objeto de facilitar la
aireación y mejorar el color de los frutos,
como en hojas enfermas, que deben sacarse
inmediatamente del invernadero, eliminando
así la fuente de inóculo.
Despunte de Inflorescencias
y Aclareo de Frutos
Ambas prácticas están adquiriendo cierta
importancia desde hace unos años, con la
introducción del tomate en racimo, y se
realizan con el fin de homogeneizar y
aumentar el tamaño de los frutos restantes,
así como su calidad. De forma general
podemos distinguir dos tipos de aclareo: el
aclareo sistemático es una intervención que
tiene lugar sobre los racimos, dejando un
número de frutos fijo, eliminando los frutos
inmaduros mal posicionados. El aclareo
selectivo tiene lugar sobre frutos que
reúnen determinadas condiciones
independientemente de su posición en el
racimo; como pueden ser: frutos dañados por
insectos, deformes y aquellos que tienen un
reducido calibre.
Fertirrigación
En los cultivos protegidos de tomate el
aporte de agua y gran parte de los
nutrientes se realiza de forma generalizada
mediante riego por goteo y va ser función
del estado fenólogico de la planta así como
del ambiente en que ésta se desarrolla (tipo
de suelo, condiciones climáticas, calidad
del agua de riego, etc.).
En cultivo en suelo y en enarenado; el
establecimiento del momento y volumen de
riego vendrá dado básicamente por los
siguientes parámetros:
-Tensión del agua en el suelo (tensión
mátrica), que se determinará mediante un
manejo adecuado de tensiómetros, siendo
conveniente regar antes de alcanzar los
20-30 centibares.
-Tipo de suelo (capacidad de campo,
porcentaje de saturación).
-Evapotranspiración del cultivo.
-Eficacia de riego (uniformidad de caudal de
los goteros).
-Calidad del agua de riego (a peor calidad,
mayores son los volúmenes de agua, ya que es
necesario desplazar el frente de sales del
bulbo de humedad).
Otras Tecnicas
Existe otra técnica empleada de menor
difusión que consiste en extraer la fase
líquida del suelo mediante succión a través
de una cerámica porosa y posterior
determinación de la conductividad eléctrica.
En cultivo hidropónico el riego está
automatizado y existen distintos sistemas
para determinar las necesidades de riego del
cultivo, siendo el más extendido el empleo
de bandejas de riego a la demanda. El tiempo
y el volumen de riego dependerán de las
características físicas del sustrato.
En cuanto a la nutrición, cabe destacar la
importancia de la relación N/K a lo largo de
todo el ciclo de cultivo, que suele ser de
1/1 desde el trasplante hasta la floración,
cambiando hasta 1/2 e incluso 1/3 durante el
período de recolección. En el cultivo del
tomate en racimo el papel del potasio en la
maduración del tomate es esencial,
pudiéndose emplear en forma de nitrato
potásico, sulfato potásico, fosfato
monopotásico o mediante quelatos.
La adición de inhibidores de la
nitrificación ralentizan la oxidación de
amonio a nitrato, de manera que el amonio se
mantiene durante más tiempo en el suelo, ya
que este tipo de fertilizantes afectan a las
bacterias que participan en este proceso. De
esta manera el nitrógeno se suministra de
forma gradual, ya que se adapta a las
necesidades de cada cultivo a lo largo de su
periodo de desarrollo y disminuyen las
pérdidas de nitrato por lixiviación y
desnitrificación, pues el efecto contrario
tiene lugar con la adición de abonos
minerales con elevado contenido en nitrógeno
amoniacal.
El fósforo juega un papel relevante en las
etapas de enraizamiento y floración, ya que
es determinante sobre la formación de raíces
y sobre el tamaño de las flores. En
ocasiones se abusa de él, buscando un
acortamiento de entrenudos en las épocas
tempranas en las que la planta tiende a
ahilarse. Durante el invierno hay que
aumentar el aporte de este elemento, así
como de magnesio, para evitar fuertes
carencias por enfriamiento del suelo.
El calcio es otro macroelemento fundamental
en la nutrición del tomate para evitar la
necrosis apical (blossom end rot),
ocasionado normalmente por la carencia o
bloqueo del calcio en terrenos generalmente
salinos o por graves irregularidades en los
riegos.
Entre los microelementos de mayor
importancia en la nutrición del tomate está
el hierro, que juega un papel primordial en
la coloración de los frutos, y en menor
medida en cuanto a su empleo, se sitúan
manganeso, zinc, boro y molibdeno.
A la hora de abonar, existe un margen muy
amplio de abonado en el que no se aprecian
diferencias sustanciales en el cultivo,
pudiendo encontrar “recetas” muy variadas y
contradictorias dentro de una misma zona,
con el mismo tipo de suelo y la misma
variedad. No obstante, para no cometer
grandes errores, no se deben sobrepasar
dosis de abono total superiores a 2g.l-1,
siendo común aportar 1g.l-1 para aguas de
conductividad próxima a 1mS.cm-1.
Actualmente se emplean básicamente dos
métodos para establecer las necesidades de
abonado:
En función de las extracciones del cultivo,
sobre las que existe una amplia y variada
bibliografía.
En base a una solución nutritiva “ideal” a
la que se ajustarán los aportes previo
análisis de agua. Este método es el que se
emplea en cultivos hidropónicos, y para
poder llevarlo a cabo en suelo o en
enarenado, requiere la colocación de sondas
de succión para poder determinar la
composición de la solución del suelo
mediante análisis de macro y micronutrientes,
CE y pH.
Los fertilizantes de uso más extendidos son
los abonos simples en forma de sólidos
solubles (nitrato cálcico, nitrato potásico,
nitrato amónico, fosfato monopotásico,
fosfato monoamónico, sulfato potásico,
sulfato magnésico) y en forma líquida (ácido
fosfórico, ácido nítrico), debido a su bajo
coste y a que permiten un fácil ajuste de la
solución nutritiva, aunque existen en el
mercado abonos complejos sólidos cristalinos
y líquidos que se ajustan adecuadamente,
solos o en combinación con los abonos
simples, a los equilibrios requeridos en las
distintas fases de desarrollo del cultivo.
El aporte de microelementos, que años atrás
se había descuidado en gran medida, resulta
vital para una nutrición adecuada, pudiendo
encontrar en el mercado una amplia gama de
sólidos y líquidos en forma mineral y en
forma de quelatos, cuando es necesario
favorecer su estabilidad en el medio de
cultivo y su absorción por la planta.
La clorosis férrica es característica de
especies que crecen en suelos calizos. La
deficiencia en hierro acorta el ciclo vital
de las plantas, los rendimientos disminuyen
y los frutos son de peor calidad. El quelato
férrico, es una de las mejores soluciones
para combatir la clorosis férrica, pero
tienen un elevado precio, por ello si se
disminuyen las cantidades de quelato que se
aplican se reducirían costos y aumentarían
los beneficios.
También se dispone de numerosos correctores
de carencias tanto de macro como de
micronutrientes que pueden aplicarse vía
foliar o riego por goteo, aminoácidos de uso
preventivo y curativo, que ayudan a la
planta en momentos críticos de su desarrollo
o bajo condiciones ambientales
desfavorables, así como otros productos
(ácidos húmicos y fúlvicos, correctores
salinos, etc.), que mejoran las condiciones
del medio y facilitan la asimilación de
nutrientes por la planta.
Las sustancias húmicas complejan la mayoría
de los metales presentes en el suelo,
aumentando su disponibilidad en las plantas.
Los aminoácidos también juegan un papel
importante en la captación de nutrientes
La Fertirrigación Carbónica
Consiste en el uso de agua carbonatada para
el riego. El agua carbonatada se consigue
mediante la inyección de CO2 a presión en la
tubería principal de manera que al
disolverse en el agua de riego produce ácido
carbónico que reduce el pH del agua y
origina diversos bicarbonatos al reaccionar
con carbonatos y otras sales presentes en el
agua. El agua carbonatada recibe a
continuación los fertilizantes habituales
para el riego cuya solubilidad mejora en un
agua ligeramente ácida.
Para aportar CO2 al sistema de riego hay que
tener en cuenta la presión de la línea de
agua de riego, la distancia del punto de
inyección de CO2 al primer gotero, la
temperatura del agua, el sistema de difusión
del CO2 en el agua y la cantidad de CO2 por
litro de agua.
La utilización del agua carbonatada es
rentable en el cultivo del tomate;
encontrándose la dosis óptima en torno a los
0.20 g de CO2/l, produciendo los mayores
incrementos de cosecha. El mayor tamaño de
los frutos se alcanza con una dosis de 0.35
g de CO2/l (Aguilera et al; 2001).
Ventajas de la fertirrigación carbónica:
-Acidifica el suelo modificando la
solubilidad de los micronutrientes.
-Aumenta la calidad y el número de frutos.
-Favorece la disolución de los abonos
utilizados.
-Evita y elimina incrustaciones en la red de
riego.
-Ahorra abonos.
-Sustituye parcialmente la utilización de
ácido nítrico.